Me llamo Verónica y este blog nace como un intento de traducción. Sentimientos hechos palabras. No siempre se entenderá lo que escribo porque cada uno tiene su idioma particular, y quizás escribo sólo para mí. Aunque siempre con la infantil ilusión de que le llegue a alguien más.

No se pueden hacer comentarios en las entradas, o eso creo, pero hay una opción que puedes usar si quieres decirme algo, está abajo, en inglés: ask me anything.

Gracias por vuestra lectura.

 

La ducha

La ducha de todos los días no se la perdía por nada del mundo. Y es que con los años se había convertido en un ritual donde lo único que importaba era el contacto con su cuerpo. Era su momento del día.

Casi siempre pensaba en masturbarse pero con su mente práctica y de cierta estrechez adquirida ni siquiera empezaba a hacerlo. Lo que sí se permitía era pensar en él. Y claro, eso ayudaba.

Mientras el agua recorría su cuerpo era capaz de sentir cada centímetro. Era la sensación más placentera que tenía, casi más que el sexo, aunque eso no quería reconocerlo.